Рубль – Сдачи не надо (2010) Rubl – No Hace Falta Cambio - roRo_Nereus

Hay discos que se escuchan. Y hay discos que se viven, se sudan y se gritan. Сдачи не надо (No Hace Falta Cambio) de Рубль (Rubl) es de esos segundos. Publicado en diciembre de 2009 y presentado oficialmente en enero de 2010, este álbum llegó como un puñetazo en la mesa. No era el regreso de Ленинград (Leningrado). Era otra cosa. Era más crudo, más sucio y, en cierto modo, más honesto. En Frecuencia Alterna no podíamos dejar pasar esta joya del garage rock ruso que, además, se regalaba con una sonrisa cómplice. Esta es nuestra reseña de Rubl – No Hace Falta Cambio.

Sergei Shnurov, más conocido como Shnur, no es un desconocido para el público ruso. Como líder de Ленинград, había construido una carrera de himnos ska-punk llenos de ironía y fiesta. Pero en 2008, Shnur disolvió Ленинград. Y en su lugar nació Рубль, una banda que no era un simple cambio de nombre. Como escribió la crítica especializada, fue “una completa mutación del ADN, sin ningún rasgo parental”.

El grupo estaba formado por músicos de Ленинград: el guitarrista Konstantín Limónov, los teclistas Andréi Antonenko y Alekséi Kánev, y el batería Denís Mozhin. Pero el sonido era radicalmente distinto. Shnur había dejado atrás la “bufonada” de los conciertos privados. Su nueva misión era “dar vida al manoseado concepto de ‘rock ruso'”. Y vaya si lo consiguió.

Рубль – Сдачи не надо (2010) [Rubl – No Hace Falta Cambio

Рубль – Сдачи не надо (2010) Rubl – No Hace Falta Cambio

Un disco que invita a la piratería

La historia de Сдачи не надо es tan peculiar como su música. En diciembre de 2009, la banda colgó en su web 28 canciones en mp3 con una instrucción clara: “Haz tu propio álbum de Рубль. Número recomendado de temas: 13. El orden de las canciones, a tu criterio”. Y sobre la lista de canciones, una frase que lo decía todo: “Se agradece la distribución pirata”.

La versión física del disco no llegó hasta abril de 2010, compilada por el crítico musical Artemi Troitski. Pero para entonces, el álbum ya había circulado en mil versiones distintas, cada oyente con su propio orden y su propia selección. Era una declaración de principios: la música no se encierra, se comparte.

Рубль – Сдачи не надо (2010) [Rubl – No Hace Falta Cambio

Рубль – Сдачи не надо (2010) Rubl – No Hace Falta Cambio

¿Qué suena aquí?

Сдачи не надо es garage rock en estado puro. Pero no el garage rock limpio y producido. Es “sonido crudo y sucio, riffs ascéticos, constantes caídas hacia el proto-punk, el hard rock clásico, algo similar al legado de Motorhead o el garage rock más primitivo”. Es “un drive primordial, casi sin retoques, sin procesamiento”.

El álbum no tiene una lista fija de canciones, pero entre los temas que circularon y que aparecieron en la edición física estaban “Олимпиада” (Olimpiada), “В мире животных” (En el mundo animal), “Русский рок” (Rock ruso), “Без разницы” (Da igual), “Доширак” (Doshirak), “Легенды говнорока” (Leyendas del rock de mierda), “Время водка” (Hora de vodka) y “Мы играли” (Nosotros tocábamos).

Canciones rápidas, brutales, “aún más masculinas que todos los discos de Ленинград”. Como escribió un crítico, “si Ленинград era más la razón, Рубль es el monstruo que esa razón engendró”. Y ese monstruo ladra, gruñe y araña, pero nunca muerde sin motivo.

¿Por qué deberías escuchar este disco?

Porque Сдачи не надо es un disco que no pide permiso y no da explicaciones. Es el sonido de un músico cansado de la fórmula que lo hizo famoso, dispuesto a quemarlo todo y empezar de cero. Es la banda sonora de una noche en un garaje mal iluminado, con el volumen al máximo y sin preocuparte por los vecinos.

La crítica de Zvuki.ru lo definió como “un álbum tupido, vil, enorme, de cien bocas y ladrador”. “Tupido” por su sonido denso. “Vil” por su lírica afilada. “Enorme” por su paleta estilística. Y “ladrador” por la voz de Shnur, que escupe versos sobre “golpes”, “putas honestas” y “mierda en el cerebro”.

No busques aquí la ironía festiva de Ленинград. Busca un rock que duele, que incomoda y que, a su manera, te hace sentir vivo. Es el tipo de disco que, como dijo la revista Sobaka, “da tanto miedo como risa”, y bajo el que “ya no se puede bailar la gopak; hay que machacarse, sacar los cuernos y menear la cabeza como Beavis y Butt-Head”.

No dejes que pase desapercibido. Сдачи не надо es de esos discos que merecen ser descubiertos, especialmente en su versión original, con su estética de objeto de culto y su espíritu libre. Y recuerda: cada semana en Frecuencia Alterna desenterramos dos discos que el radar comercial ignoró. Esta es nuestra apuesta de esta semana.

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